Autoevaluación
Al hablar de expresividad nos
suele venir a la cabeza aquella parte de la educación física que nos parecía
aburrida. Aquella donde el maestro nos hacía hacer cosas que no nos gustaban y
a menudo quedábamos avergonzados y, algunos creían que ridiculizados.
Al hablar de expresividad,
mirando desde la perspectiva de la docencia de la educación física, de la gran olvidada
del currículum, y sobre todo de la gran olvidada por tantos y tantos docentes
de educación física. Es aquella mala experiencia con la expresión la que hacía
a muchos docentes del área no querer trabajar con la misma.
¿Y para qué sirve la
expresividad? Bueno, descubrir su utilidad puede ser un reto bastante
complicado, pero a la par, reconfortante. Considero que si todos los docentes supiésemos
lo enormes usos que la expresividad puede tener al dar una clase de educación
física, no la dejaríamos tan de lado. Mediante la educación expresiva podemos conseguir
que el alumno se desinhiba de su día a día, de sus problemas. Podemos hacer que
el alumno critique los problemas del día a día, y un sinfín más de utilidades
que esta tiene.
Durante el transcurso de esta
asignatura hemos aprendido que a trabajar y el qué hacer al trabajar esta
asignatura. Perder la vergüenza ese es el primer reto al que creo que todos nos
enfrentamos, y considero que tanto yo como todos mis compañeros hemos logrado
en gran medida ese pequeño gran reto. ¿Y qué hacer para trabajar la expresión y
que esta resulte muy reconfortante? Pues considero que no hay mejor manera que
participando. Mediante una participación activa, en la que el alumno no solo
este presente como un pasmarote, sino
que participe aportando ideas en sus grupos de trabajo, que realice más o menos
las actividades al día y, para mí lo más importante que tenga ganas de
aprender. A mi modo de ver de las ganas de aprender subyacen un sinfín de
procesos como pueden ser los actitudinales, procedimentales, etc.
En mi opinión y con respecto a mi
participación en la clase, considero que he sido participativo, no solo física,
sino cognitivamente en las clases impartidas. Esto quiere decir que en la
medida de lo posible aportaba aquellas ideas que mi imaginación podía crear
para intentar mejorar tanto los trabajos individuales como grupales. A la hora
de entregar los trabajos, honestamente, creo que salvo el último del cine-fórum,
y ahí está mi gran pero, el resto lo he intentado llevar todo al día. Y, por
último, mis ganas de aprender permanecieron intactas del primer día al último.
En conclusión, considero que he
mantenido una actitud positiva en clase aunque se pueda mejorar. Por tanto,
considero que mi nota rondaría el 7.
ALEJANDRO BURGOS MILLA
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