martes, 8 de marzo de 2016

Reflexión de como valuar un trabajo expresivo




Evaluar conlleva una importante responsabilidad, tanto por parte de un maestro como de un alumno. Lo primero en lo que pienso es en la reacción que provocará en la persona que he evaluado. Si se lo tomará positivamente o negativamente, si aceptará todas aquellas indicaciones que se le pueda proporcionar de  una forma correcta y comprensiva, siempre intentando evitar que el alumno no se sienta como una única e insignificante nota y que únicamente viva para buscar unos buenos resultados académicos.

La idea de tener que calificar con una nota numérica no me parece la más adecuada, ya que el tener que tratar de calificar una actuación expresiva a día de hoy me parece una competencia demasiado alto para darle un valor numérico. Por eso me decantaría por tratar de llevar a cabo una valoración de aquello que se ha hecho bien o que se podría mejorar desde mi punto de vista y con el objetivo de que aquellos alumnos que hayan llevado a cabo la actuación puedan verse apoyados y puedan recoger ideas para si lo creyeran oportuno modificar aquello que han realizado. Ante todo, debemos tener en cuenta que cada uno de los evaluadores puede tener diferentes opiniones al respecto y es interesante comprobar que es aquello que le llama la atención.

Dado que tenemos que señalar unos puntos a tener en cuenta podríamos valorar aspectos como la creatividad, el tema que se trata, la originalidad, la forma en la que se presenta el cuerpo en el escenario, entre otras cosas.

Es a través de esta serie de objetivos y escuchando las opiniones de todos cuando se expondrá un nota consensuada dado que finalmente se debe evaluar el trabajo de los compañeros.

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