Evaluar es una tarea muy
complicada y siempre ha generado debates de si hacerlo de una determinada forma
u otra es la más correcta , por eso, el pasado miércoles día 2 de marzo en la
clase de expresivas iniciamos un debate de la forma de evaluar la asignatura.
Surgieron varias ideas aportadas
por los compañeros como por ejemplo: que cada uno se pusiera la nota que creía
(autoevaluación) en función del trabajo que ha realizado a lo largo del
cuatrimestre, que se pusiera una nota global para toda la clase, que se
hicieran unas rúbricas creadas por las propias parejas donde pusieran qué
querían que el resto de compañeros les evaluara, otra forma de evaluar sería
siguiendo unos determinados ítems (dificultad, coordinación, originalidad,
puesta en escena, compenetración con la pareja…), que fuera el profesor el que
nos evaluara y nos pusiera la nota, etc.
Aun siendo multitud de propuestas
para la evaluación, es muy complicado que todos estemos de acuerdo en ser
evaluados de una determinada forma porque siempre hay “peros” para cada una de
las formas de evaluación.
Además, si ya de por sí evaluar
una materia o asignatura ya es difícil, evaluar una actividad expresiva todavía
lo es más y puede ser muy subjetivo.
Para mí una opción de evaluación,
no tiene por qué ser la más adecuada, sería que el profesor pusiera una nota
global en función de la progresión que ha tenido el grupo desde el primer día
de clase hasta el último, de si ha habido implicación por parte de los alumnos,
han colaborado en gran parte de las actividades propuestas y han plasmado esas
ideas en el videoblog (porque sería un sinsentido no contabilizar el trabajo
del blog cuando se nos requiere subir ciertas actividades). La forma de evaluar
sería a rasgos generales, según vean los profesores (tanto Jorge como Pepe) que
ha evolucionado el grupo, si se ha mostrado interés por parte del alumnado en
las actividades, si ha sido fácil proponer las tareas que tenían pensadas, etc.
No hay comentarios:
Publicar un comentario